lunes, 11 de julio de 2011

Once de julio de dos mil once

Hace un año toda España estaba pendiente de un partido de fútbol y después vino el Iniestademivida y campeonescampeones y el beso de Iker y Sara. Pero a mí me daba igual el fútbol y que el país se cayera con un gol en la prórroga. Mi mente estaba puesta en el domingo siguiente. Las mariposillas empezaban a despertarse, daban sus primeros aleteos y a veces no me dejaban dormir con el vibrar de sus alas. Quedaba una semana, una dura semana donde descontaría casi uno a uno los minutos. Si me preguntaran qué hice esa semana, la respuesta sería: no me acuerdo, lo que sí que sé es que mataba el tiempo como podía para que los segundos volaran y la distancia se redujera al mínimo. Según iba deshaciéndose la distancia que nos separaba, el aleteo de las alas de las mariposas cobraban más y más fuerza haciendo que el corazón latiese con más frecuencia. Esos días no sé si pasaron muy lentos o muy rápidos pero de repente allí estaba, en la estación de Atocha viéndola venir y convirtiéndose en ese momento en mi rincón favorito de Madrid.

1 comentarios:

COOKIE MONSTAR dijo...

YOU ARE MY WONDERWALL (L)
algún día retomaré el blog, lo prometo!