Junio se ha acabado y ha sido en un abrir y cerrar de ojos. Ha habido muchas lágrimas, Han caído y recorrido las mejillas e inundado la almohada. Eran inevitables. Pero también ha habido momentos muy pastelosos y bizcochables. Sí, ha aparecido una palabra nueva en nuestras vidas. Bizcochable. Ninguno de los dos quería que junio acabara. Las veinticuatro horas de cada día era una ráfaga de viento, y así como amanecía, anochecía, sin darnos cuenta. Quizá los nervios han aparecido más de lo que queríamos durante esta última semana y con ello no haber aprovechado los minutos de la mejor forma posible. Queríamos volver atrás y recuperar todo ese tiempo perdido, pero era imposible, así que solo nos quedaba la opción de aprovechar cada momento. Carpe Diem. Vivir el momento, pero juntos. Hacer todo sin separarnos.Han sido días muy intensos, de dormir poco, vivir para ella y quitarle miedos, dudas y cualquier cosa que apareciera por su cabecita. Junio ha sido el mes de empezarla a echar de menos aunque la tuviera acariciando.
En julio:

1 comentarios:
Solo tienes que avisar :)
Estoy deseando que llegue la segunda quincena de julio para comerte a besos!!!!
Publicar un comentario en la entrada