jueves, 12 de mayo de 2011

Una de rayos y truenos

Ya no necesito calcular las tormentas que nos separan. Ahora, aunque los rayos iluminen la habitación y un trueno resuene en la calle, sé que no tendrás miedo de las tormentas porque estarás entre mis brazos y no pensaré lo mal que lo estás pasando a tantas tormentas de distancia porque te abrazaré, no te soltaré y te haré olvidar con abrazos y besos cada trueno y rayo que se cuele por la ventana de tu habitación.

-Te lluevo.
-Te diluvio.