Noche de finales de mayo de 2011, el cielo amenaza tormenta. Acurrucados en un sofá tú y ella. Tú sobre su tripa, ella dándote mimos. Recordando aquellos meses caóticos de mayo y junio de 2010. Leyendo en voz alta aquello que poco a poco se ha ido cumpliendo. Día a día la distancia se ha ido acortando hasta daros cuenta que pasáis el día juntos (literal). Y se os quedan cortas las veinticuatro horas del día. Necesitáis más. Hasta el punto de que después de despedirte de ella, caminando solo por la calle, no saber qué hacer con las manos después de pasar todo un día agarrado a ella.
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