Fue una semana en la que su cama ha ejercido una fuerza descomunal sobre ti y no dejaba que pusieras un pie en el suelo. Los abrazos porque sí surgían casi al instante y una y otra vez estabais unidos. No sabíais porqué pero necesitabais encontrarte entre sus brazos. Los besos antes de comer se hacían interminables, más bien, vosotros los hacíais eternos, vuestros labios no querían separarse, parecían que estaban cosidos y ese hilo imaginario que ataba vuestros labios era muy difícil de cortar.
Y jugamos a ser dos gatos que no se quieren dormir
1 comentarios:
Muerdo el agua por ti. Te deslizas por mí. Te miro y se me olvida que necesito respirar con regularidad para seguir viva :)
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