sábado, 7 de abril de 2012

Lo mejor del sol a puñados yo te lo doy

Hay veces que merece la pena ser valiente y saltar por la ventana. O ir hasta aquel caserón que la leyenda dice que está encantada y sus pasillos son recorridos por un espíritu y hacer noche allí sin ningún temor. La cuestión es ser por una vez valientes. Y arriesgarte. Hay dos posibilidades el no y fracasar; y el sí y ser feliz. Yo prefiero ser feliz aunque me hubiera tenido que arriesgar. Sin ese salto por la ventana que dí hace casi dos años, ahora, seguramente, no me levantaría con la sonrisa puesta o no me iría a la cama con una cara de bobalicón que no puedo con ella. Así que: "Juégatela un poco, valiente".

jueves, 5 de abril de 2012

Y voy nadando a mariposa entre tus manos, mi pequeña esquimal.

Hace cosa de dos años se engendró todo esto que está sucediendo, el día a día que estoy viviendo. Fue paso a paso, momento a momento, con calma, sin prisas. Las prisas no conducen a nada. Y así fue. Primero fue echar de menos sin escucharla reír. Luego de repente se apoderó de mi cabeza y no conseguí echarla ni debajo del agua. Se apoderó de mi mundo. Escuchaba música y ella estaba allí para recordarme que no se había ido de mi lado aun estando a más de doscientos kilómetros.
Ahora y durante toda una semana amaneceremos a más de dos mil kilómetros, sí, la distancia es diez veces más, y la echo de menos en cada minuto y la necesito en cada paso que doy, pero sé que a pesar de que esté lejos, lejísimos, está a mi lado cuando me nota que estoy al borde del precipicio como si fuera una niña imantada con una red para atraparme al vuelo como si yo fuera una frágil mariposa.

domingo, 1 de abril de 2012

La noche que el 99 llegó hasta abril

Llegó abril, se fue marzo. Y ella también se iba a ir a la mañana siguiente. La mayor parte del tiempo no iba a estar a los odiados doscientos sesenta y seis kilómetros. La distancia se iba a multiplicar casi por diez. Ella se durmió con una nana. Y él se quedó contemplándola durante bastantes minutos. No sabía si dormir o acostarse y quedarse dormido junto a ella. Por instantes la cabeza le devolvía dos años atrás y esa ansiedad y echar de menos aun sin conocerla. Y lo que vendría meses más tardes en aquel verano interminable.
Se recostó junto a ella, la tapó, se quedó en silencio y permaneció inmóvil hasta que los dos se quedaron dormidos, durmieron tan juntos que amanecieron siameses.

martes, 27 de marzo de 2012

Historia de un cuaderno

Fue uno de sus primeros regalos. Con los nervios que tenía cuando lo abrí no pensé en nada y empecé a pasar páginas en blanco. Ella me dijo que lo abriera por el principio como las personas normales. Así lo hice. No entendía nada. Al final comprendí que sería un cuaderno de ida y vuelta, cada vez que nos viéramos se lo llevaría uno, para escribir todo lo que nos pasara cuando estuviéramos a doscientos sesenta y seis kilómetros de distancia y dárnoslo cada vez que nos viéramos, leerlo en bajito y compartir esos momentos que no habíamos podido hacerlo juntos.
Después de casi dos años de aquello, el cuaderno ya no tiene su misión específica. Este cuaderno también contiene una lista de cosas que tendríamos que hacer juntos, sí, como una lista de deseos. Cuando empezamos a escribir esta lista, algunos de estos deseos eran una auténtica locura, quien dice algunos puede decir todos. Pero por las casualidades o porque tenía que pasar, esta lista de tareas pendientes paso a paso están siendo tachadas, hasta el más difícil, y lo más importante que lo que en un principio era una auténtica locura, se ha convertido en una cosa cotidiana.

lunes, 26 de marzo de 2012

Cuando...

Cuando el equilibrio parece que es imposible llega ella con su sonrisa enorme y sus labios acariciándome la mejilla para que ese desequilibrio del que parecía que no podía salir se deshaga y parezca como si estuvieras subiendo en un balancín del parque y te niveles con aquel que se ha sentado en el otro extremo y es más pesado que tú, y logres conseguir el equilibrio de las balanzas. Que tu vida vuelva a sonreír, tu vida no. Que tú vuelvas a sonreír.



sábado, 31 de diciembre de 2011

Embobado e insomne

Hace casi un mes que no escribo por aquí. Pero ya que estoy voy a escribir lo que será la última entrada del año. Y la última del mes. No podría hacer un resumen de todo lo que me ha pasado este año, y ni siquiera uno de lo que ha sucedido en diciembre. No sé por qué pero diciembre es un mes que vuela, con tantas fiestas, con tantos puentes. El año pasado acababa teniendo a una persona a dos mil kilómetros, este año está a muchos menos pero la distancia es superior aunque no llegue a los trescientos kilómetros. Es superior ya que este año ha significado muchas cosas. Me he dado cuenta, si no me había dado cuenta antes, de lo que importa en esta vida. Y sobre todo el significado de una sonrisa o de una mirada y que cuando alguna de estas dos cosas, la vida no tiene sentido. Porque las sonrisas y las miradas lo dicen todo, aunque no haya palabras de por medio. Y si vierais su sonrisa o su mirada os enamoraríais al instante y casi por completo como lo estoy yo. Sí, he dicho casi por completo y no completamente por quiero seguir enamorándome de ella cada mañana que amanezca a su lado y la vea despertar. Han sido muchos amaneceres a su lado, no tantos como los que nos hubieran gustado, pero cada uno de estos despertares fue como si hubiera sido el primero. Con besos y caricias, con sonrisas y miradas con los ojos a medio abrir. Formando infinitos en su espalda o mordiscos en su cuello. Ha sido un año de viajes, más de dos mil kilómetros en coche, autobús, tren, metro. Muchos kilómetros de paseos por distintos lugares, tan bonitos como una playa desierta, sola para ella y para mí. Con el atardecer más bonito donde el sol quería vencer a todas esas nubes grises ayudado del viento para que hiciéramos mil y una fotos de esa postal tan amorosa. Nos atrevimos a navegar por ese río que recorrimos su ribera a pie el primer día que vino a vivir conmigo. Hemos disfrutado de muchos conciertos, al aire libre y en recintos cerrados. Y cada canción aunque la hubiéramos escuchado antes miles de veces ahora era nueva, la escuchábamos muy juntos, tan juntos que nuestros cuerpos se mezclaban y eran uno solo. No todo fueron buenos momentos, hubo algún momento en el que todo se torcía, pero antes de que la rama se torciera tanto y llegara a romperse, lo solucionábamos y todo volvía a su origen, a su origen o incluso mejoraba. Porque ante todo tenemos boca para hablar y solucionar aquello que no fuese bien. Ha sido un año de sorpresas y caprichos. De mimos y susurros. De buenos días y de buenas noches. De historias y de cuentos improvisados.

No sé cómo será el dos mil doce, lo que sí que tengo claro es que TODO se resumirá en TI y mañana me despertarás.

viernes, 2 de diciembre de 2011

Diciembre está al llegar, se nota ya el ambiente en la ciudad

Se fue noviembre, este noviembre sí que fue dulce y no solamente por pasteles, tartas, bizcocho y chocolate, mucho chocolate. No se puede comparar al noviembre del año pasado, ni punto de comparación. También ha sido un mes musical con un par de conciertos y excursión incluida pasando por montañas teñidas con colores ocres para hacernos fotos pastelosas y bajo los arcos y las puertas de las murallas. Noviembre ha volado, así sin más. Ha sido el mes de los despertares más dulces de los viernes aunque tuviera que madrugar, pero me despertaba al lado de ella, y eso me daba fuerzas para afrontar las últimas cinco horas de trabajo de la semana. Quizá haya sido un mes lleno de cansancio y sueño pero no quería pasarme los días sin verla. El de los domingos sin salir de la cama hasta las mil viendo cualquier cosa o simplemente dándonos mimos y abrazados en silencio, mientras uno de los dos, o los dos, nos quedábamos dormidos. El mes en el que monstruos y humanos se han juntado por la noche mientras dormían.


Y como en el cuento, todos los miedos los acabaré matando al igual que mataré monstruos por ti.