miércoles 25 de noviembre de 2009

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Me siento como un rompecabezas al que le falta una pieza y ni siquiera estoy seguro de lo que el dibujo debería ser.


Dexter

martes 24 de noviembre de 2009

Largo despertar

Te acuestas con la sensación de ser un estorbo. Te levantas con la impresión de haber tenido múltiples sueños dentro de otros sueños. A lo muñeca rusa. Te medio vistes dejándote la camiseta de dormir por posibles salpicaduras del desayuno. Vas al baño y te miras al espejo, apenas consigues abrir los ojos y contemplas que tuviste una dura pelea con la sábana y ella ganó. Te ha dejado una marca en la cara. Desayunas. Te cepillas los dientes. Te lavas la cara con agua caliente porque no quieres despertarte aún. Terminas de vestirte. Te congelas mientras te pones la camiseta. Sales a la calle y te recibe un sol tímido, típico de invierno, y una gran helada. Tiritas y vuelves a tiritar. Te bañas en Salitre al encender el iPod. Buscas el sol de invierno por cada calle y te alejas de la fría sombra. Hace acto de presencia una fina niebla que quita el protagonismo al sol. O lo mismo son mis ojos que aún no abrieron del todo. Ese abrazo que acabas de ver y alguna canción que va sonando hace darte cuenta, de nuevo, que te falta eso, un poco de afecto, cariño o como lo quieras llamar. A pesar de esto, agradeces cierta conversación y consejos de la semana pasada por parte de cierta persona. A lo largo de la mañana consigues despertar mientras rechazas ir a tomar café que no te sienta demasiado bien. Al mismo tiempo piensas: has sido realmente tonto.

lunes 23 de noviembre de 2009

Dudas y culpa

¿Os habéis sentido culpables alguna vez? Yo sí, como todo el mundo, pero no trato de obsesionarme. A veces tengo la sensación de cargar con demasiadas dudas. ¿Qué hubiera pasado si...? ¿Y si hubiese ido hacia un lado y no hacia el otro? ¿Y si hubiera dicho lo que tenía que decir cuando era el momento? Y cada duda comporta la correspondiente dosis de culpa por el error cometido.

viernes 20 de noviembre de 2009

La canción del viernes

Y el resumen de la semana comienza con la borrachera que me agarré el viernes pasado y su correspondiente resacón del sábado. Sábado lesbiano. Me he dado cuenta de la importancia de algunas personas. El resto de la semana ha sido muy buena en todos los aspectos, mucho mejor que la anterior, aunque eso a poco, porque fue de mal en peor. ¿Y qué deparará el fin de semana?

Y ahí va la canción:


¡¡Buen fin de semana!!

miércoles 18 de noviembre de 2009

Mañana de niebla, tarde de paseo

Cuando nadie (incluido yo mismo) hubiera dado nada porque saliera un poco de cordura en aquel momento. Apareció esa gota de cordura necesaria en la noche lluviosa para decir un NO y dejar claro cómo están las cosas.
No sé si será por ese NO a tiempo (o a destiempo) pero de momento las cosas marchan.

lunes 16 de noviembre de 2009

Miradas que saludan

Llevaba esperando un buen rato a su colega el tardón. Le gustaba quedar no donde todo el mundo queda en la Plaza Mayor, que es debajo del reloj. Él solía quedar en el único lugar de la Plaza desde donde se puede ver la Torre de la Catedral.
-¡Eii! ¡Hola! -una voz le devolvió a la realidad y le expulsó de sus pensamientos.
Delante de él tenía a una chica. Con el pelo y ojos claros. El caso es que le resultaba familiar pero no situaba de qué la conocía.
-Hola -dijo tímidamente.
-No sabes quién soy, ¿no? -dijo ella abiertamente.
-Si te soy sincero, no. No caigo. Perdona.
-No pasa nada -acto seguido la chica metió las manos en la mochila y sacó una bufanda y se la anudó al cuello y se tapó la cara dejando ver únicamente los ojos.
Ahora sí la reconocía. La chica de la bufanda, como él la llamaba. Se habían pasado un curso entero cruzándose todas las mañanas en el camino de ida a sus respectivas facultades. Solamente se miraban, de sus bocas no salía ni una palabra, ni un buenos días siquiera. Parecían que se saludaban con la mirada.
Él no decía nada por timidez y por lo que ella pudiera pensar.
-Con bufanda sí te reconozco. Ja, ja.
-Ya, es que tengo unos problemillas en la garganta y en cuando hace un poco de frío o sopla con un poco de fuerza el viento, me quedo sin voz. Siempre suelo ir con bufanda o pañuelo -explicó ella.
-Así me parecía raro que incluso avanzada la primavera fueras tapada.
-Ja, ja. ¿Me estás llamando rara? -preguntó con una sonrisa en la boca.
-No, no, por favor. Si tú debías de pensar que aún no me había despertado del todo por la cara de dormido que llevaba.
-Ja, ja. Un poco sí. Bueno, yo me llamo M -se presentó la chica.
-Yo, J. Encantado.
Se dieron dos besos.
-Oye que llego un poco tarde ya. Pero si quieres quedamos otro día y tomamos un café -dijo ella.
-Vale, como quieras -contestó él un poco extrañado.
-Apunta mi número.
Él sacó el móvil y apuntaba los números que ella iba dictando. Lo guardó en la agenda y realizó una llamada perdida para que ella tuviera también su número.
-Pues ya está -concluyó ella-. Ya te aviso, ¿vale?
-Sí, claro -dijo apresuradamente.
Se despidieron con otros dos besos. Ella siguió su camino y él ya vio llegar a su amigo.
-Venga, hombre -le dijo señalando el reloj.
-Me he retrasado un poquito. Pero he visto que estuviste entretenido con esa chica. ¿Quién era?

sábado 14 de noviembre de 2009

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"Amo Halloween. La única época del año en que todos usan máscaras, no sólo yo. La gente cree que es divertido fingir ser un monstruo. Yo paso mi vida fingiendo que no lo soy. Hermano, amigo, novio. Todos parte de mi colección de disfraces. Algunos podrán decir que soy un fraude. Yo prefiero pensar que soy un maestro del disfraz."

Dexter