Puedo partirme y negociar la otra mitad
sábado 31 de diciembre de 2011
Embobado e insomne
viernes 2 de diciembre de 2011
Diciembre está al llegar, se nota ya el ambiente en la ciudad
Se fue noviembre, este noviembre sí que fue dulce y no solamente por pasteles, tartas, bizcocho y chocolate, mucho chocolate. No se puede comparar al noviembre del año pasado, ni punto de comparación. También ha sido un mes musical con un par de conciertos y excursión incluida pasando por montañas teñidas con colores ocres para hacernos fotos pastelosas y bajo los arcos y las puertas de las murallas. Noviembre ha volado, así sin más. Ha sido el mes de los despertares más dulces de los viernes aunque tuviera que madrugar, pero me despertaba al lado de ella, y eso me daba fuerzas para afrontar las últimas cinco horas de trabajo de la semana. Quizá haya sido un mes lleno de cansancio y sueño pero no quería pasarme los días sin verla. El de los domingos sin salir de la cama hasta las mil viendo cualquier cosa o simplemente dándonos mimos y abrazados en silencio, mientras uno de los dos, o los dos, nos quedábamos dormidos. El mes en el que monstruos y humanos se han juntado por la noche mientras dormían.
Y como en el cuento, todos los miedos los acabaré matando al igual que mataré monstruos por ti.
viernes 25 de noviembre de 2011
Él corría nunca le enseñaron a andar
Es viernes, te ha tocado madrugar y volver a tocar con los pies el frío suelo y sentir cómo esa frialdad se te mete en el cuerpo con tan solo rozar el dedo gordo del pie las frías baldosas. Pero eso no importa los viernes, no, es verdad que te despiertas con el mismo sueño o más que una cesta llena de gatitos frente a la estufa, pero nada más despertar has sonreído porque estabas abrazado a ella, tus ganas de sonreír aunque en la calle haga frío, aún sea de noche y las baldosas del suelo estén congeladas. Apagar la alarma del móvil, acurrucarte junto a ella unos minutos más para que te dé fuerza para lo que resta del día, bueno, mejor dicho para lo que queda de mañana, porque volverás a necesitar una sobredosis de abrazos durante la tarde y la noche. Y es que para ti los fines de semana empiezan los jueves aunque los viernes tengas que ir a trabajar. A eso de las nueve de la noche, cuando ella te regala una sonrisa nada más salir de clase, en ese momento justo, comienza tu fin de semana, vuestro fin de semana, y te olvidas que el día siguiente es viernes. Ya te da igual todo. Te podrás pasar horas y horas mimándola, recuperar todos esos mimos que no os habéis podido dar durante la semana o no todos los que os hubieran gustado.
Los fines de semana representan vuestra escapada del mundo, ya sea real en forma de excursión con cientos de fotos en tonos pastel o inventada trasladándoos a un iglú sin primavera donde una vez dentro de él, el frío desaparece y llega el calor en forma de besos y caricias, y cuando regresáis al mundo real asomando la cabecita por la puerta de vuestro particular iglú os sentís en una nube, una nube de la cual no queréis bajaros.
Por todo esto, esta mañana al rozar con tus pies el suelo no has sentido ese frío, quizá sea porque te has despertado en una nube o porque el último abrazo que te ha dado ella antes de salir de la cama te haya dado el calor necesario para combatir el primer paso del día.
lunes 21 de noviembre de 2011
Casualidades mezcladas con música
Las casualidades o un simple avatar con un niño saltando le llevaron a este blog y en él aparecía en aquellos momentos cierta historia con un disco sonando como fondo con la fecha de un año, concretamente 1999. Una historia corta para dejar en el aire su continuación, pero con su llegada, te animó a continuarla dos capítulos más, aunque al final se quedó sin continuación ni terminación. Desde el primer momento, casi todo estuvo relacionado con la música, regalos musicales y letras de canciones inundaron los meses posteriores. Siempre nos ha acompañado la música. Es precioso transmitir todo lo que sientes a través de notas musicales, de letras y canciones que lo dicen todo por ti, que solo tengas que acurrucarte junto a ella y que la canción os deje llevar y os acompañe en una tarde de domingo lluviosa, por ejemplo. O tararear a la vez vuestra canción favorita o pintarrajear en un post-it, en una pared o barandilla un trozo de letra que para vosotros signifique mucho más que para el resto del mundo. También has llegado a odiar a aquellas personas que “mancillan” vuestra canción, más que eso, es el valor de esta. Un Wish you were here para nosotros significa distancia, muchos kilómetros, algunas lágrimas, mañanas de luchar y noches de echar de menos. Tan solo con los primeros acordes es echar de menos, es recordar todos esos días separados pasado y todos aquellos que están por llegar. También me hace pensar en que hay que aprovechar el tiempo juntos y valorar lo que se tiene.
Todo esto, y muchas cosas más de las que soy incapaz de expresar, se agolparon en mi cabeza en la noche de un dieciocho de noviembre y unas lágrimas aparecieron en mis ojos mientras el grupo que nos había unido a través de un avatar interpretaba una de sus canciones, estaba tan metido en mis pensamientos que no soy capaz de recordar qué canción era, pero ella miró, no me soltó la mano y me preguntó dulcemente: “dime qué te pasa”. Le expliqué lo que se me había acumulado en la cabeza y ella me abrazó tiernamente y me susurró: “te quiero”.
Sí, quizá fuera una casualidad el haberme encontrado gracias a un avatar, pero lo que sí que estoy seguro que estábamos allí, en aquel concierto debido a una locura de viernes, una locura de la que no nos arrepentiríamos, como de la otra locura que no podremos arrepentirnos realizada dieciséis meses atrás, un domingo caluroso madrileño.